Visigodos
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Pueblo germánico oriental que, junto con el ostrogodo, formaba el conjunto de los godos.
Los visigodos fueron los godos del occidente, cuyo dominio territorial se extendía desde el Dniéster hasta el Danubio.
Los godos aprovechando la pasividad de los emperadores romanos con respecto a Germania se establecieron allí tranquilamente, hasta que a principios del siglo III se instalaron a orillas del mar Negro, en la zona de Crimea, de donde fueron expulsados por los Hunos en 376. Para entonces los godos se habian desgajado en dos grupos: visigodos y ostrogodos.
Los visigodos, huyendo de los hunos, buscaron la protección del emperador romano Valente, el cual les autorizó para asentarse en la provincia romana de Mesia, al sur del Danubio. Los visigodos no tardaron en rebelarse y la consiguiente guerra concluyó en 378 con la decisiva batalla de Adrianópolis (la actual Edirne, Turquía) en la que Valente cayó muerto. Los triunfantes godos amenazaron entonces a Constantinopla pero fueron rechazados. El sucesor de Valente en el Imperio de Oriente, Teodosio I firmó la paz con los godos e incorporó su ejército al romano.
Desde ese momento, los visigodos ejercieron una importante influencia en el Imperio romano. Muchos de los que se habían asentado en Mesia se convirtieron en campesinos y fueron conocidos como mesogodos. El obispo godo Ulfilas tradujo la Biblia al gótico y en gran medida fue responsable de la conversión de los godos a una desviación herética del cristianismo denominada arrianismo.
Tras la muerte de Teodosio en el 395, los visigodos rompieron su pacto con Roma y eligieron rey a Alarico I. Éste invadió Grecia y más tarde Italia, tomando y saqueando en el 410 la ciudad de Roma. En ese mismo año le sucedió Ataúlfo, que condujo a los visigodos a través de los Pirineos hasta Hispania.
En el año 476, los visigodos ya se habían asentado en la península Ibérica y formado un reino que habría de existir hasta que en 711, la invasión musulmana lo destruyó. Fue el primer reino genuinamente español, germen de lo que sería siglos después la nación española. En ese nuevo reino convivieron los hispano-romanos y los visigodos aunque nunca llegaron a fusionarse.
El Reino Visigodo de España se hundió en 711 por problemas internos y traiciones, el ejército musulmán invadió España justo cuando los visigodos acababan de salir de una nueva guerra civil. Para resistir la invasión de los musulmanes el rey vencedor, don Rodrigo, tuvo que contar con los vencidos pero en plena batalla de Guadalete éstos se pasaron a las filas del invasor. El ejército de don Rodrigo fue vencido por los musulmanes y para el 713 toda la península, a excepción de Asturias, quedó bajo el dominio mahometano. La población hispano-romana ni supo ni pudo reaccionar mientras destacados elementos de la sociedad, algunos clérigos de importancia y buena parte de la comunidad judía se ponían de parte del invasor.
Varios nobles visigodos escaparon a Asturias, la única zona fuera del control musulmán y uno de ellos, un oficial de don Rodrigo llamado Pelayo, consiguió derrotar el 22 de julio de 722 a una expedición de conquista musulmana en la batalla de Covadonga, salvando a Asturias del dominio musulmán. Don Pelayo fue elegido rey y así se conseguirá la creación de un pequeño pero férreo núcleo de resistencia contra los moros quienes siete siglos más tarde, en 1492, abandonarán España después de la Capitulaciones de Granada por las cuales los Reyes Católicos consiguen la hegemonía política, aunque no cultural, de todo el territorio.
Aunque para entonces ya el pueblo visigodo había desaparecido casí completamente, quedan de ellos un gran tesoro artístico y arquitectónico en las zonas que ustuvieron bajo su influencia en Europa por varios siglos.