Tratados constitutivos
El organismo más directamente precursor de la Unión Europea actual es la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), creada en 1952. Sus seis miembros fundadores: Bélgica, República Federal de Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, pretendían explícitamente hacer germinar una mayor integración europea: se consideró que la puesta en común, bajo los auspicios de una organización conjunta, de sus respectivas producciones de carbón y de acero, productos de una considerable importancia estratégica en ese momento, era la mejor garantía de una paz duradera en Europa.
La adhesión con el objetivo de lograr la unidad europea mediante la integración económica quedó aún más reforzada cuando estos países se pusieron de acuerdo en marzo de 1957 para crear la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA, más conocida como Euratom) y la Comunidad Económica Europea (CEE), lo que habitualmente se conoce como los Tratados de Roma.
Estas tres Comunidades (CECA, Euratom y CEE) siguen constituyendo el núcleo de la Unión Europea actual. Desde entonces, los Tratados que las constituyeron han sido revisados, profundizados y completados por el Tratado de Maastricht o el de Amsterdam, entre otros. A través de este proceso, los Estados miembros de estas Comunidades han sido reunidos en un marco institucional único denominado Unión Europea.
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