Tommaso Masaccio
Tommaso Masaccio (1401 - c.1427). El primer gran pintor del renacimiento italiano cuyas innovaciones en el empleo de la perspectiva científica abrieron el periodo de la pintura moderna.
Masaccio, cuyo verdadero nombre era Tommaso Cassai, nació en San
Giovanni Valdarno, cerca de Florencia en 1401.
En 1422 pasó a formar parte del gremio de pintores florentinos. Su
personal estilo pictórico debe poco a otros maestros, si exceptuamos
la gran figura del siglo XIV, Giotto, aunque hay una gran diferencia
entre ambos: los personajes de Giotto recuerdan piedras labradas,
mientras que los de Masaccio parecen de carne y hueso.
Masaccio estará más influido por el arquitecto Brunelleschi y por el
escultor Donatello, contemporáneos con los que comparte una visión
artística renovadora, estableciendo juntos las bases del nuevo
lenguaje renacentista.
De Brunelleschi adquiere el conocimiento de la proporción matemática,
crucial para la recuperación de los principios de la perspectiva
científica. De Donatello adopta su conocimiento del arte clásico que
le aparta para siempre del estilo gótico.
Masaccio inaugura una nueva aproximación naturalista en el arte de la
pintura, que atiende más a la simplicidad y unidad de la composición,
a la representación del espacio tridimensional que a los detalles y
decoración.
Sólo sobreviven cuatro obras atribuidas con certeza a Masaccio, si
bien se le han atribuido otras pinturas total o parcialmente.
Todas sus obras, retablos o frescos de iglesias, se centran en el tema
religioso. La más temprana, La Virgen con santa Ana (c. 1423, Uffizi,
Florencia), muestra la influencia de Donatello en las texturas
realistas de las carnaciones y en la rotundidad de las formas.
En el fresco de La Santísima Trinidad con San Juan y la Virgen
(c. 1425, Santa Maria Novella, Florencia), la escena queda emplazada
dentro de un marco arquitectónico clasicista en el que el espacio por
vez primera tiene perspectiva.
El retablo para la iglesia de Santa Maria del Carmine de Pisa (1426),
muestra en el panel central la Adoración de los Magos (hoy en el
Staatliche Museen, Berlín), donde el tratamiento se aleja del carácter
decorativo tradicional propio del tema, en aras de una mayor
simplicidad y austeridad. Otra de las grandes innovaciones de Masaccio
-el empleo de la luz en el modelado del cuerpo y los ropajes- se
observa en la serie de frescos (c. 1427) de la capilla Brancacci en la
iglesia de Santa Maria del Carmine de Florencia. En ellos, Masaccio
más que bañar las escenas con una luz uniforme, refleja en el espacio
pictórico el equivalente a un foco lumínico único y direccional (la
ventana real de la capilla), creando así un juego de luces y sombras
(claroscuro) que proporciona a los temas un aspecto natural y realista
desconocido en el arte anterior. Se trata de una serie de seis
frescos, entre los que El tributo de la moneda y La expulsión del
Paraíso se consideran obras maestras.
La obra de Masaccio ejerció una profunda influencia en la evolución
del arte florentino posterior, en especial en la obra de Miguel Ángel.
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