Divinidad
El emblemático lanzón monolítico de cinco metros de largo, es una figura antropomorfa monstruosa y pareciera representar a un enano de forma grotesca con una cabeza tres veces más grande que su cuerpo, y que muestra enormes dientes incisivos y colmillos de jaguar, de otorongo o de puma, con los pies en forma de garras y cetros en las manos. Sobre la cabeza tiene adornos compuestos de quijadas con grandes colmillos y serpientes en vez de pelo. Sugiere la representación del hombre ideal, espiritual. En los dibujos grabados en la piedra hay muchos elementos semejantes y superpuestos representando a la divinidad adorada en sus templos. Puede tratarse de la imagen de un terrible dios castigador, bebedor de sangre.
El más conocido es el monolito de Chavín, es decir una wanka, que en quechua, significa piedra de poder y tiene un carácter eminentemente religioso.
El monolito o wanka Chavín reúne los tres elementos de la trilogía cosmogónica de Chavín: águila, serpiente y felino, (aire, agua y tierra) es decir, feroces deidades represivas que sirven como centinelas y ahuyentan el mal. Así, aire, agua y tierra confirman una armonía permanente con el Cosmos que se trasluce en todo el legado de Chavín.
Enigmas son los innumerables acueductos y caídas de agua que existían en el lugar, creando mediante un sistema de compuertas, un efecto acústico que se asemejara al rugido de un atemorizador jaguar gigante.
Agudizando sus sentidos, el visitante tendrá numerosos secretos por descubrir.