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Señor de los Milagros



A mediados del siglo XVII, la ciudad de Lima, Perú, contaba con una población de 35 mil habitantes, cantidad que se iba incrementando con la llegada de miles de variopintos personajes atraídos por las noticias de prosperidad y riqueza. La mayor parte de estos inmigrantes venían de la costa atlántica de Africa occidental, que se clasificaban por castas : Congos, Mantengas, Cambados, Misangas, Mozambiques, Terranovas, Minas y Angolas

Angolas

Los Angolas estaban reunidos en cofradías que adoraban distintas imágenes o santos. Estos actos litúrgicos les recordaban su libertad y cantaban con nostalgia en su lengua original canciones antiguas. También se ocupaban de sus enfermos y se preocupaban de que todos tuvieran un entierro decente, mediante pequeñas cuotas de cofrades.

Cofradía

En el año 1650, los negros Angolas se agremiaron y levantaron el local de su cofradía en la zona de Pachacamilla, en las afueras de Lima. En la sede de la cofradía, en una de sus paredes de adobe, uno de los Angolas plasmó la imagen de Cristo en la cruz. La imagen fue pintada al temple y fue hecha con un profundo sentimiento de fe y devoción.

Terremoto

El 13 de febrero de 1655 a las 14.45 horas, tuvo lugar un terrible terremoto que estremeció Lima y Callao, derrumbándose iglesias, mansiones y viviendas más frágiles, ocasionando miles de víctimas mortales. El sismo afectó también la zona de Pachacamilla y las viviendas igualmente se derrumbaron. Todas las paredes del local de la cofradía se derrumbaron, produciéndose entonces el milagro: El débil muro de adobe a donde se erguía la imagen de Cristo quedó intacto. Los Angolas se mudaron a otro lugar, dejando en el más absoluto abandono la pared con la imagen.

Inicio del culto al Señor de los Milagros

Luego de 15 años, un vecino de la parroquia de San Sebastián encontró la imagen abandonada y comenzó a adorarla. Fue el primero que se ocupó de arreglar la ermita y a partir de entonces comenzó el culto al Cristo de Pachacamilla o Señor de los Milagros. Entre los creyentes, predominaban las gentes de color. Fue entonces cuando comenzaron las reuniones los viernes por la noche, alumbrados por las llamas de cera, llevaban flores, perfumando el ambiente con el sahumerio, entonando fervorosas plegarias acompañándose de arpas, cajas y vihuelas. Con el tiempo, se fue incrementando la peregrinación. Muchas veces se produjeron hechos de índole distinta a las prácticas religiosas, teniendo que intervenir las autoridades, terminando por prohibir las reuniones y dando la orden de borrar al Cristo de Pachacamilla. Dicha orden se cumplió, entre el 6 y el 13 de septiembre de 1671, por un comité especial dispuesto por el Promotor Fiscal del Arzobispado, un notario, un indio pintor de brocha gorda y el Capitán de la guardia del Virrey, Pedro Balcazos, escoltado por dos escuadras de soldados para el caso que se produjesen desmanes por la cantidad de curiosos y vecinos que rodeaban el lugar.

El pintor al subir la escalera comenzó a sentir temblores y escalofríos, teniendo que ser atendido, intentando de nuevo a continuación proseguir su tarea, pero al subir otra vez, fue tal su impresión que bajó raudamente y se alejó asustado del lugar sin realizar su tarea. Un soldado de ánimo más templado subió, pero bajó rápidamente explicando luego que cuando estuvo frente a la imagen, vió que se ponía más bella y que la corona de espinas se tornaba verde.

Ante la insistencia de las autoridades por borrar la imagen, la gente manifestó su disgusto y comenzó a proferir grandes voces. En vista de lo cual el Virrey mandó revocar la orden y acordó que en ese lugar se reunieran para venerar la imagen.

Primera misa

El 14 de septiembre de 1671 se ofició la primera misa, fecha que coincide con la exaltación de la Santísima Cruz, comenzándose a llamar a la imagen Santo Cristo de los Milagros, o de Las Maravillas.

Maremoto

El 14 de octubre de 1687, un maremoto arrasó Lima junto al Callao, derribando la capilla edificada en honor al Cristo, quedando erguida la pared de la imagen del crucificado, por lo que se ordenó la confección de una copia al óleo y que por primera vez saliera en andas por las calles de Pachacamilla, estableciéndose que, a partir de ese momento, la procesión tuviera lugar los días 18 y 19 de octubre de cada año.

Mes Morado

Tanto ha crecido esta devoción con el curso de los años, que en el mes de octubre en el Perú y en Lima en particular, los devotos se visten todo el mes con hábitos morados y una cuerda blanca a la cintura.

En Lima

Cada vez que sale la procesión durante el mes de octubre, ésta congrega en la actualidad a más de un millón de fieles a la vez, que acompañan la Imagen durante todo su recorrido en Lima. Se trata de una de las procesiones que más aglomera fieles en el mundo.

Procesión en el extranjero

A la vez que los peruanos comenzaron a emigrar a otros países, éstos han continuado con el culto en el mes de octubre en múltiples ciudades del mundo donde se han afincado. Así, hay decenas de ciudades importantes donde se lleva a cabo esta procesión, la misma que comienza a ser reconocida internacionalmente y en muchos casos, auspiciada oficialmente por diversas autoridades locales.

Principalmente, se llevan a cabo procesiones en las siguientes ciudades: Asunción, Barcelona, Bogotá, Bucarest, Buenos Aires, Chicago, Cuenca, El Cairo, Estocolmo, Filadelfia, Friburgo, Génova, Ginebra, Iquique, Madrid, Milán, New Jersey, Nueva York, París, Pennsylvania, Rennes, Roma, Santiago, Washington y Zurich.

El 26 de octubre de 2003, en la plaza de San Pedro, S.S. Juan Pablo II bendijo a los devotos del Señor de los Milagros. Fue al finalizar el rezo del Ángelus, cuando el Papa dirigió una bendición especial a los devotos del Cristo de Pachacamilla que llegaron con imágenes del Cristo Moreno. Hablando en español, el santo padre saludó a los cuatro mil integrantes del "Centro Latinoamericano Entre Nosotros" y la "Hermandad del Señor de los Milagros de Roma", que llegaron a la plaza para acompañar el rezo del Ángelus y ofrecer sus oraciones por el papa. Los devotos del Cristo Moreno llegaron luciendo el tradicional hábito morado que los caracteriza.

Himno al Señor de los Milagros

Señor de los Milagros a ti venimos en procesión tu fieles devotos a implorar tu bendición. Faro que sigue a nuestras almas la Fe, Esperanza, la Caridad tu amor divino nos ilumine nos haga dignos de tu bondad. Señor de los Milagros a ti venimos en procesión tus fieles devotos a implorar tu bendición. Con paso firme de buen Cristiano hagamos grande nuestro Perú y unidos todos como una fuerza te suplicamos nos des tu luz. Señor de los Milagros a ti venimos en procesión tus fieles devotos a implorar tu bendición”.

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