Mitología acerca del volcán
El volcán, durante la época prehispánica, era una deidad azteca dedicándose un culto exclusivo a la entidad. Hoy día el culto sobrevive en forma minoritaria o simbólica; los guardianes del volcán son llamados temperos del volcán Popocatépetl, quienes se refieren a él como Don Goyo o Serafín, personificándolo en un indígena.
Estos son un grupo de pobladores de las comunidades asentadas en las faldas del volcán que aseguran poder comunicarse con él tras haberse iniciado al haber sufrido una experiencia cercana a la muerte, tal como la caída de un rayo o el padecimiento de una enfermedad terminal.
Los temperos celebran ritos en los santuarios consagrados a Popocatépetl, aquéllos que se encuentran ubicados en las cañadas y zonas boscosas de las faldas del volcán, para solicitar la bendición de la lluvia así como la protección del dios frente al granizo para sus cosechas.
Enlaces externos