Relato del 2 de mayo de 1808
Sobre las 5 de la tarde paseaba por los alrededores del pueblo Don Juan Pérez Villamil junto con algunos amigos, cuando se encontraron con varias personas exaltadas que venían de Madrid. Entre ellas se encontraba Don Esteban Fernández de León (intendente del Ejército y Real Hacienda en Caracas quien años después seria una de las cinco personalidades que formaron la Junta Central), conocido de Villamil, además de Don José Ibarra, el cura Manuel García, el postillón andaluz Don Pedro Serrano, y seis soldados. Poco después llegó el joven sacerdote mostoleño Fausto Fraile. Éstos relataron a Villamil lo que estaba sucediendo en la capital. Así el grupo encabezado por Villamil y Fraile, fueron a buscar a Torrejón y le hicieron abandonar las tareas agrícolas en las que estaba, para comunicarle lo que sucedía, y acudieron a la Casa Consistorial, convocaron al consejo y al pueblo en asamblea, para acordar lo que fuese oportuno. La muchedumbre, concentrada en la Plaza Mayor (hoy de España), se animaba a ir en apoyo a los madrileños; pero tras valorar la situación, Villamil, persuadido por Esteban Fernández, decidió que lo mejor era avisar urgentemente a los demás pueblos de la traición de Napoleón y sus verdaderas intenciones, para así todos unidos poder ejercer una mayor y más serena oposición a los invasores. Aceptada la propuesta, se escribieron varios bandos que mediante varios emisarios fueron llevados a pueblos vecinos, y cuyo mensaje decía así:
- La Patria está en peligro.
- Madrid perece víctima de la perfidia francesa.
- Españoles acudid a salvarla.
- Mayo de 1808, el Alcalde de Móstoles.
Considerando este bando de poco efecto (pues la noticia llegaría enseguida a los pueblos vecinos), se acordó hacer un oficio mas extenso y llevarlo fuera de la provincia, a las poblaciones mas importantes de Toledo,