Manuel Pereira
Manuel Pereira (1614-1667) fue un escultor portugués
nacido en Oporto en 1614, único dato que se
conoce de su vida y actividad hasta su llegada a Madrid, donde se
encontraba ya en 1646. Murió en 1667.
Pese a que se supone que su formación la recibe en su país, se va
a convertir en uno de los grandes representantes de la escuela
castellana de escultura. Salvo un grupo de esculturas realizadas
para el convento portugués de Santo Domingo de Bemfica, el resto
de sus obras conocidas se distribuyen entre Madrid, Alcalá de
Henares y Toledo.
Establecido en la corte desde muy joven, su obra revela un
espíritu clásico, de expresión sobria y sereno patetismo. Su
primera obra conocida es de 1624, para la fachada de la iglesia de
la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares, donde realiza varias
figuras de santos. Esta obra le da una gran fama y sus siguientes
encargos serán en la misma línea de recubrir fachadas de iglesias
con esculturas, realizadas en la capital, destacando la figura de
San Bruno de la Hospedería de El Paular, o la Virgen con Niño de
la capilla de San Isidro.
En madera realiza una serie de imágenes de gran realismo y de
extraordinaria intensidad expresiva, entre las que destaca una
imagen de San Bruno, realizada para la Cartuja de Miraflores. Así
como una serie de retablos, entre los que se encuentran el Retablo
Mayor de la iglesia de Monserrat y el de la iglesia de San Andrés,
este último proyectado por Alonso Cano, ambos desaparecidos. Obras
suyas son San Isidro; San Andrés; Cristo del Perdón; San Martín;
San Felipe; San Antonio; San Juan Bautista; una Concepción en
Toledo;
Hacia los años cuarenta su escultura evoluciona, en contacto con
la obra de Alonso Cano, hacia formas más suaves, amables y
curvilíneas, destacando de esta época el Cristo del Poder de la
Iglesia de comillas en Santander, o el Cristo del oratorio del
Olivar en Madrid. Pasó casi ciego sus últimos años.