Su conservación
Uno de las mayores dudas que los turistas tienen al visitar el lugar, es el lograr explicarse cómo perduran hasta hoy intactas las líneas de Nazca, subsistiendo a los embates del tiempo y la naturaleza: terremotos, cambios de clima, vientos y lluvias. María Reiche comenta esta inusitada conservación, pues las líneas son ligeras hendiduras en el suelo. Una posible explicación puede estar en el clima del lugar. Se puede decir que por cada dos años llueve media hora.
Este asombroso fenómeno radica en que el movimiento del aire disminuye a pocos centímetros del suelo, debido al color oscuro de las piedras de la superficie, las cuales se asemejan a un cojín de aire caliente que protege a los geoglifos de los fuertes vientos y con ello, impide el deterioro progresivo de los relieves.
Otro elemento que impide el cambio de la superficie es el yeso que contiene el suelo, que al contacto con el rocío hace que las piedras queden ligeramente pegadas a su base.
Apreciables solo desde el aire
Realizados entre los años 900 a.C. y 600 d.C., los diseños sólo son visibles desde el aire a por lo menos dos cientos metros de altura. Desde la tierra, estos diseños pasan desapercibidos.
María Reiche
Según la arqueóloga alemana María Reiche (1903-1998), que dedicó su vida al estudio y a la custodia de las líneas por más de 40 años, básicamente, son figuras que representan el movimiento de las estrellas y que permitieron registrar las estaciones, algo muy necesario para el desarrollo de la agricultura.
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