Obra
La última cena
Leonardo es bien conocido por su obra pictórica, entre la que destacan La Gioconda (actualmente en el Louvre de París) y La última cena. Sin embargo, hasta nuestros días sólo han llegado 70 pinturas y ninguna de sus esculturas.
Leonardo era un pintor compulsivo que a menudo planeaba grandes obras pictóricas para dejarlas, al cabo, sin finalizar. En 1841 se le encargó la decoración del altar La adoración de los Magos. Después de grandes proyectos y numerosos bocetos, la obra fue abandonada sin terminar cuando Leonardo se trasladó a Milán.
Allí invirtió algunos años planeando y realizando modelos de la estatua de un momumental caballo de bronce de 8 metros que iba a alzarse en Milán. A causa de la guerra con Francia, el proyceto nuncá se finalizó. Por iniciativa privada, se construyó en 1999 en Nueva York una estatua construida según sus planos que fue donada a la ciudad de Milán, donde se erigió.
De regreso a Florencia, recibió el encargo para la ejecución de un mural público junto con Miguel Ángel, que fue el elegido para ornar la pared opuesta. Tras realizar una gran variedad de estudios para el proyecto, abandonó la ciudad.
Sus detallados estudios de la anatomía, como por ejemplo el hombre de Vitrubio, el mismo que nos acompaña en este viaje a través del conocimiento, son quizá más impresionantes que sus trabajos artísticos, al igual que sorprenden aún sus trabajos sobre ingeniería, los pájaros, el vuelo y otras áreas que suscitaron su insaciable curiosidad.
Sus elucubraciones sobre temas técnicos y científicos eran registrados por Leonardo con minuciosidad y en ellos se combinaba perfectamente el arte con la ciencia para representar de la mejor manera posible la materialización de sus ideas. Sin embargo, con cierto afán críptico, como si no quisiera desvelar del todo sus descubrimientos, Leonardo, que era zurdo, realizaba sus escrituras reflejadas, escribiendo de izquierda a derecha.
En 1502 Leonardo proyectó un puente de 240 m de luz que formaba parte de un proyecto de construcción para el Sultán Bajazet II de Constantinopla. La obra jamás se realizó, sin embargo, en 2001, la idea se resucitó para la construcción de un puente en Noruega basado en el diseño de Leonardo.
Dotado de una aguda capacidad de observación, su aproximación a la ciencia nunca destacó por sus explicaciones teóricas ni por recurrir a experimentos; en cambio, para comprender los fenómenos que le interesaban los describía y dibujada hasta sus últimos detalles; planeando realizar una gran enciclopedia basada en detallados dibujos de todo lo conocido.
Sus notas contienen dibujos de numerosas innovaciones como diversas máquinas para volar, un helicóptero, armas de fuego, tanques armados, un submarino y un dispositivo con engranjes que se cree era una máquina para calcular.
El 3 de enero de 1496 ensayó una de sus máquinas para volar sin éxito.
Leonardo nunca publicó o distribuyó los contenidos de sus manuscritos que permanecieron ocultos hasta el siglo XIX cuando pudieron incorporarse sus contribuciones al desarrollo técnico y científico. Por esta razón L. Sprague de Camp le considera no como el primer ingeniero moderno, sino como el último de los ingenieros de la antigüedad, haciendo notar que tras la época de Leonardo se formalizó la publicación de los descubrimientos científicos.
En 1994 Bill Gates adquirió uno de sus manuscritos por 25 millones de dólares.
Leer el codigo da vinci de Dan Brown, hace reflexiones sobre la ultima cena y la aparición de Maria Magdalena, la compañera (esposa) de Jesus.
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