Gobierno
Los seis primeros meses de su período presidencial (10 de agosto 1984 a 10 de agosto de 1988) se caracterizaron por la violencia y el enfrentamiento con el Parlamento, por protestas estudiantiles callejeras y por la mano fuerte usada para reprimirlas. Coherente con las medidas de ajuste no elevó los sueldos y salarios sino en una proporción ligeramente superior a la inflación. Y gobernó con “decretos económicos urgentes”, 26 en total, convirtiendo de este modo la excepción en regla de Gobierno.
A finales de 1984 emergió la actividad subversiva del grupo “Alfaro Vive, ¡Carajo” que en agosto de 1985 secuestró al banquero guayaquileño Nahím Isaías. El propio presidente dirigió el operativo militar de rescate de la víctima, que murió con los secuestradores en el asalto. La lucha contra el terrorismo se convirtió en política del régimen y dio pie a atropellos contra los derechos humanos: la llamada “rambocracia”.
Las medidas económicas de ajuste fueron de acuerdo con la escuela neoliberal. El PIB creció y hubo superávit en 1984 y 1985. Sin embargo, en el segundo semestre de 1986 el precio del petróleo ecuatoriano en el mercado internacional cayó de 27 a 8 dólares, y el 7 de marzo de 1986, aduciendo motivos éticos, el general Frank Vargas se reveló en la base de Manta.
La arrogancia del régimen, la condescendencia en materia de corrupción, el miedo evidente de la población y favoritistmo partidiario, entre otras cosas, minaron los cimientos de la reconstrucción nacional y despertaron la simpatía popular por Vargas.
En 1987, algunos comandos de la Fuerza Aérea secuestraron al presidente Febres-Cordero y a su comitiva en la Base Aérea de Taura y negociaron la libertad de los secuestrados a cambio de la libertad del general Vargas, prisionero desde marzo de 1986 por haber extendido la rebelión de Manta a la Base Aérea de Quito, y también a cambio de que el presidente no tomara represalia contra los secuestradores. El Congreso en su mayoría oposicionista aprovechó la coyuntura para pedir la renuncia del presidente, justificando de este modo el acto inconstitucional de una rebeldía militar y un repudiable secuestro.
En 1988, el régimen interno se desmoronó por varios escándalos de corrupción en las altas esferas del Gobierno. El equipo neoliberal se desbandó y hasta el vicepresidente de la república se alejó del presidente. A pesar de todo esto, el Gobierno no alteró el plan de gasto para el último año de la administración, pues Febres-Cordero quiso terminar los proyectos que empezó.
El haber gastado tanto el último año de Gobierno cuando la economía estaba en crisis se ha interpretado bien como una conversión personal de Febres-Cordero del neoliberalismo al populismo, o como una acción política contra el nuevo presidente, o como un instrumento para ganar popularidad a fin de poder terminar el período presidencial. Cualquiera sea la respuesta, aun es un misterio.
Entre las obras de su gestión, quedan numerosas e importantes obras públicas, sobre todo en la ciudad de Guayaquil, y la represión del grupo “Alfaro Vive..".
Referencia
Simón Espinosa, Presidentes del Ecuador, (fascículos coleccionables de la revista Vistazo) ,1996
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