La Conquista y el Señorío de La Gomera
Se dice que La Gomera nunca fue conquistada y que a lo largo de los años cuando los nuevos pobladores fueron estableciéndose en la isla, los aborígenes reconocieron su autoridad.
Los gomeros fue un pueblo "inconformista" y "rebelde" y se levantaba cada vez que se cometía una tropelía o una injusticia hacia su pueblo. Esta isla al igual que El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura estaban bajo un señorío, que duró hasta principios del siglo XIX, a diferencia del realengo en el que estaban las islas de La Palma, Tenerife y Gran Canaria. El señorío de la Gomera está relacionado con la familia Peraza y se caracterizó por su crueldad y por su tiranía.
Fernán Peraza "el Viejo" se establece en La Gomera. Debido a la muerte de su hijo Guillén Peraza en una incursión en La Palma, le sucede Diego de Herrera, marido de Inés Peraza. Y a su muerte el señorío fue repartido entre parte de sus hijos. La Gomera y el Hierro correspondieron a Fernán Peraza "el Joven".
A partir de aquí la historia de La Gomera se tiñe de sangre, tanto por la gran represión contra el pueblo indígena como las venganzas hacia otros conquistadores.
La muerte de Juan Rejón a manos de Fernán Peraza por viejas rencillas hace que sea llamado a la Corte de los Reyes Católicos. Finalmente se salva de cualquier juicio, pero es obligado a casarse con Beatriz de Bobadilla. Debido a una revuelta de los Gomeros, se refugian en La Torre del Conde y piden ayuda a Pedro de Vera que con gran crueldad asesina a gran número de rebeldes y se lleva para Gran Canaria a más de doscientos gomeros como esclavos.
Posteriormente Fernán Peraza se enamora de Iballa, una indígena gomera, y en uno de sus encuentros amorosos es asesinado por Hupalupo, padre de Iballa, y por Hautacuperche. Después de su muerte el pueblo se levantó de nuevo en contra del señorío. Pedro de Vera acudió otra vez en ayuda de Beatriz de Bobadilla y huyeron los gomeros a las cumbres. Pedro de Vera, mediante la astucia, quiso vengarse, y publicó un bando en el que el cualquier gomero que no acudiera a las honras fúnebres de Fernán Peraza, sería acusado de cómplice y traidor, asimismo indultaría a aquellos que acudieran.
Muchos fueron los que acudieron y eran inmediatamente hechos presos. También subió a las cumbres en busca de los que no habían bajado y se les hizo prisioneros. Todos los mayores de quince años fueron condenados a muerte y llevándose a las mujeres y niños a Gran Canaria. No satisfecho con los asesinatos, a su llegada a Gran Canaria, ajustició a todos los gomeros que se encontraban en aquella isla y exportando como esclavos a gran parte de niños y mujeres, como esclavos hacia la península.
El Obispo de Canarias denuncia en la Corte de los Reyes Católicos a Pedro de Vera.
Unos años más tarde La Gomera entra en los libros de historia como la última tierra pisada por Cristóbal Colón antes de llegar a América, en su primer viaje de su descubrimiento.
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