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José Eleuterio González




Dr. José Eleuterio González
José Eleuterio González Mendoza "Gonzalitos" (1813-1888) Destacado médico, botanista, político y filántropo en la ciudad mexicana de Monterrey. Era reconocido por su destreza profesional y por no cobrar sus servicios a la gente sin recursos. Fundó el primer hospital público y la primera universidad pública en el estado de Nuevo León. Al morir, dejó todos sus bienes a la Escuela de Medicina y al Hospital Civil que hoy lleva su nombre.

Table of contents
1 Sus primeros años
2 Gonzalitos en Monterrey
3 Algunos textos del Dr. José Eleuterio González
4 Fuentes
5 Enlaces externos

Sus primeros años

Gonzalitos nació el 20 de febrero de 1813 en la ciudad de Guadalajara, al occidente de México, en una familia encabezada por Matías González, un militar del ejército virreinal, y por Josefa Mendoza de González. Su padre murió en la lucha de independencia cuando José Eleuterio tenía apenas 5 años de edad, quedando bajo la tutela de su tío materno, quién lo educó hasta los 12 años. A esa edad ingresó al Seminario de Guadalajara para cursar materias de filosofía, retórica, etimologías y literatura clásica.

A los 17 años se inscribió en la Escuela de Medicina de Guadalajara, una de las más antiguas del país. Comenzó trabajando como ayudante de su maestro en el Hospital San Juan de Dios administrado por los Monjes Juaninos, una orden religiosa dedicada a servir a los enfermos. Ahí conoció a Fray Gabriel María Jiménez, un paciente oriundo de Monterrey que llegó enfermo de tuberculosis. Estuvo más de un año bajo los cuidados de Gonzalitos y se forjó entre ellos una gran amistad. Por cuestiones de salud Jiménez tenía que viajar a la ciudad de San Luis Potosí e invitó a Gonzalitos a irse con él, prometiéndole conseguir un empleo en otro hospital manejado por la misma orden. Como su tío había muerto por esas fechas y empezaba a experimentar dificultades económicas, aceptó la invitación.

El 7 de octubre de 1830 llegó a la ciudad de San Luis Potosí y obtuvo empleo como practicante segundo en el hospital, devengando un sueldo de 20 pesos mensuales y quedando como aprendiz del Dr. Pablo Cuadriello y del internista Pascual Aranda. La salud del fraile Jiménez empeoró y decidió acompañarlo a Monterrey para que pasara con su familia sus últimos días. El 12 de noviembre de 1833 llegó a la ciudad y fue nombrado ''practicante primero'\' del Hospital del Rosario, el único que existía en la localidad.

Gonzalitos en Monterrey

El Hospital del Rosario era sostenido por el Obispo Belaunzarán, quién le tomó gran aprecio por los servicios prestados al fraile Jiménez. Por esas fechas el director del hospital decidió marcharse a la ciudad de León y Gonzalitos fue ascendido a director interino de la institución. El estar bajo la responsabilidad de un hospital a una edad tan temprana y sin título de médicina lo obligó a prepararse de una manera extenuante y en ocasiones autodidacta. El 1 de abril de 1835 abrió la cátedra de farmacia en la botica del hospital ante la necesidad imperiosa de formar boticarios en la ciudad. Comenzó con sólo cuatro alumnos que graduaría años más tarde por su propia autoridad, pues todavía no existía una escuela de medicina o farmacéutica en la localidad.

El 6 de enero de 1836 Gonzalitos contrae nupcias con Carmen Arredondo, hija del general Joaquín Arredondo, Jefe Militar de las Provincias Internas de Oriente durante la guerra de independencia. Seis años después la pareja se separó sin procrear hijos. De acuerdo con algunos testimonios, el rompimiento con su joven esposa lo afectaría hasta el día de su muerte y lo motivaría a dedicarse de tiempo completo a ejercer la medicina.

El 8 de marzo de 1842, nueve años después de hacerse responsable del Hospital del Rosario, obtuvo el título de médico al aprobar el examen de la Junta de Salubridad. Un mes después abre el curso de ciencias médicas utilizando los textos y el programa de estudios de la Escuela de Medicina de México y complementándolo con sus apuntes personales. Cuatro de sus primeros 5 alumnos terminarían su carrera en otras instituciones. El quinto, Blas María Diez, se convertiría a la postre en el primer médico graduado en Nuevo León.

El año de 1853 abrió un curso de obstetricia para hombres y mujeres. Dos años antes había sido electo presidente del Consejo de Salubridad en el estado. Comenzó a enfocar sus esfuerzos en abrir la primera universidad pública en la región consiguiéndolo el año de 1859 con la apertura del Colegio Civil y haciéndose cargo de su Escuela de Medicina.


Los últimos años del Dr. González

La Escuela de Medicina operaba en su primer año en un cuarto de la casona del obispo que había sido incautada en la guerra de reforma y contaba con 6 catedráticos y 15 alumnos. A la llegada del ejército francés se vio obligada a cerrar sus puertas y sesionar en la clandestinidad entre 1865 y 1866, impartiéndose las clases en los domicilios de los profesores. Un médico austriaco que llegó acompañando a los franceses fue el Conde Liverman, que al enterarse de las labores altruistas de Gonzalitos decidió recomendarlo ante el emperador para que recibiese la Orden de Guadalupe de manos de Maximiliano. Gonzalitos amablemente rechazó el honor.

Tras la llegada de las tropas de Mariano Escobedo, Monterrey quedó nuevamente en manos del ejército republicano y con ello la Facultad de Medicina pudo reabrir sus puertas. Previamente Gonzalitos había trabado buenas amistades con los altos mandos liberales desde hacía un par de años atrás cuando ayudó a la esposa del presidente Juárez en labores de parto mientras la pareja residía temporalmente en la ciudad. Sus incursiones en la política fueron esporádicas pero importantes: en dos ocasiones fungió como gobernador interino durante la administración de Jerónimo Treviño.

Al poco tiempo Gonzalitos empezó a experimentar problemas de visión a causa de una complicación en una cirugía de cataratas y de un padecimiento hepático que se le detectó en el año de 1883. Sus últimos años los pasó ciego, sin embargó no interrumpió nunca sus labores de docencia y supervisión del hospital que desempeñaba auxiliado por sus alumnos y asistentes. Finalmente, a las once de la noche de 4 de abril de 1888, falleció y fue sepultado en la capilla del Hospital Civil. Sus restos fueron inhumados en dos ocasiones para finalmente reposar en el jardín de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León desde el año de 1982.

Algunos textos del Dr. José Eleuterio González

Fuentes

  • Ruiz, Alejandro Apuntes personales, 2003.
  • Salinas Cantú, Hernán Semblanza del Dr. José Eleuterio González, 1988.

Enlaces externos




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