Invasión de Irak de 2003
El 20 de marzo de 2003 comenzó la invasión de la coalición a Irak en violación directa del Derecho Internacional y sin aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tony Blair y George W. Bush respaldaron la guerra con informes de sus respectivas inteligencias y en la supuesta incooperación.
En todo el proceso de inspección del Consejo de Seguridad de la ONU no se habían logrado encontrar armas de destrucción masiva. Fuentes del Consejo de Seguridad de la ONU dijeron en un momento que si EE.UU no hubiera atacado, en poco tiempo se habría resuelto si Irak tenía o no armas de destrucción masiva.
«Irak —dijo el líder iraquí— no tiene interés en la guerra. Ningún funcionario iraquí, ningún ciudadano iraquí ha expresado el menor deseo de ir a la guerra. La pregunta es a la otra parte: ¿están buscando un pretexto para justificar una guerra contra Irak?»
El día 13 de diciembre, Sadam Husein es atrapado por fuerzas norteamericanas y kurdo-iraquíes. Desde esta fecha la coalición no ha encontrado ninguna de las supuestas armas de desctrucción masiva que se utilizaron como pretexto para la guerra contra Irak.
Esto provocó una encarnizada lucha de credibilidad de Tony Blair contra la BBC a la cual el Poder Judicial Británico había quitado la razón frente al premier británico, pero las encuestas revelaron que su credibilidad cayó notablemente en favor de la BBC. Algunos grupos de Australia reclamaron su dimisión.
En cuanto a George Bush, argumentó que había actuado por información de la CIA. El director de la Agencia negó que se hubiera afirmado la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. El presidente norteamericano creó, en consecuencia, una comisión destinada a investigar si los informes de inteligencia justificaban la invasión a Irak.