La Britania romana
Julio César invadió Britania en el 55 a.C. y regresó al año siguiente para dominar a los habitantes nativos denominados britanos. Éstos conservaron su libertad política y pagaron tributo a Roma durante casi un siglo, antes de que el emperador romano Claudio I iniciara la conquista sistemática de Britania en el 43 d.C.
En el año 115, los nativos se sublevaron contra sus conquistadores y aniquilaron a las guarniciones romanas de Eboracum (York). Como resultado, el emperador romano Adriano visitó Britania en el 122 y comenzó la construcción de una muralla de 117 km conocida como muralla de Adriano y esta marcó la frontera romana durante los siguientes doscientos años, un periodo de paz relativa.
Las tribus británicas se familiarizaron con muchos de los elementos característicos de la civilización romana, incluidos sus sistemas legales y políticos, su arquitectura e ingeniería.
A finales del siglo III, el Ejército romano comenzó a retirarse de Britania para defender otras partes del Imperio. En el 410, cuando los visigodos invadieron Roma, la última de las legiones romanas abandonó la isla. La cultura celta volvió a ser la predominante y la civilización romana en Britania se desintegró rápidamente. La influencia romana desapareció prácticamente durante las invasiones germánicas de los siglos V y VI. Después, la cultura de los anglosajones se extendió a través de la isla.
Los Anglosajones
Los tres pueblos principales de las invasiones germánicas son agrupados como sajones, anglos y jutos. Los colonos anglosajones adoraban a dioses germanos, en particular Woden, Thunor (Thor) y Tiw, cuyos nombres conmemoran el miércoles, jueves y martes.
La fe cristiana de los britanos conquistados no tuvo repercusiones importantes, pero la misión de san Agustín de Canterbury llevada a cabo en el 597 desde Roma hasta Kent comenzó con éxito el proceso de conversión, encabezado por misioneros francos, de la Iglesia irlandesa y de Roma, que se completó antes de finales del siglo VII.
Los dirigentes anglosajones se identificaron como reyes de los anglos (los ingleses), durante el siglo VIII y a principios del IX, el rey de Mercia, Offa, que puede ser considerado el primer rey de Inglaterra, dominó la región.
Los celtas que habían quedado en las regiones de Gales y de Escocia.