Hernán Cortés
Hernán Cortés (1485-1547) conquistador español, nació en
Medellín, en Extremadura, España.
Después de intentar ser abogado en Salamanca,a los 19 años se embarcó rumbo a Santo Domingo. Acompañó a Diego Velázquez en 1511 en la conquista de Cuba. Fue luego secretario del mismo y más tarde alcalde de Baracoa. Velázquez confió a Cortés la organización de una tercera expedición a México.
El 18 de febrero de 1519 zarpa a la conquista de México llevando 11 navíos, más de 500 soldados, cerca de 100 marineros, 16 caballos y 14 cañones. A la llegada al continente manda a quemar los barcos de la expedición. Después de algunos incidentes en que subyugó o logró aliarse con caciques nativos,
llega a Tenochtitlan y es recibido con honores por el emperador Moctezuma.
Después de algunas semanas durante las cuales los españoles muestran claramente sus intenciones hostiles, los aztecas comienzan a rebelarse. Moctezuma, cuenta la leyenda, muere apedreado por su propia gente tras haber sido tomado como rehén sin haber opuesto resistencia u ordenado la rebelión.
Los españoles deben escapar de Tenochtitlan la noche del 1 de julio de 1520, en un episodio conocido como La Noche Triste, tras la cual Cortés reagrupó sus tropas y convenció a otra expedición española (que venía a arrestarlo) de unirse a su grupo. Con ellos vuelve a la capital azteca
y tras un prolongado sitio recibe la rendición de Cuhautemoc, el último tlatoani azteca.
Hernán Cortés recibió tierras y títulos nobiliarios de la corona española pero no fue hecho virrey de la nueva colonia. Cortés regresó a España para reclamar por lo que consideraba suyo de derecho, pero fue encarcelado y eventualmente murió pobre y olvidado.
La Conquista de México es uno de los acontecimientos militares más sobresalientes en la historia de América, el genio de Cortés consistió en saber aliarse con los caciques locales y manejarlos para su conveniencia asi como mostrar un valor y liderazgo poco comunes. Su genio sin embargo no excusa su crueldad. Durante la conquista utilizó la tortura y las masacres como un arma para subyugar a sus enemigos. Incluso en las condiciones primitivas en que las guerras se peleaban en aquel entonces, hay suficientes razones para pensar que la crueldad utilizada por Cortés no fue necesariamente del agrado de los hombres civilizados de su tiempo.
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