Consecuencias
Murieron 20.000 militares filipinos y 4.234 estadounidenses (la mayoría de estos últimos, por la malaria). Los historiadores no se ponen de acuerdo en el número de civiles filipinos que perecieron, y las cifras varían de 200.000 a más de un millón (para una población que en 1899 rondaría los nueve millones). Según Luciano de la Rosa, autor de "El Filipino: Origen y Connotación" (Manila, 1960) «es de esperar que una enorme proporción de esas bajas sean filipinos de habla hispana ya que eran los de este habla los que mejor entendían los conceptos de independencia y libertad y los que escribieron obras en idioma español sobre dichas ideas». La quema de aldeas, la tortura y las violaciones por parte del ejército estadounidense también fueron abundantes.
Tras la derrota, Filipinas se convertió en una colonia de Estados Unidos, que impulsó su cultura e idioma en las islas.
El 4 de julio de 1946, Estados Unidos concedió a Filipinas una independencia más nominal que real.
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