Frans Hals
Frans Hals (c. 1580 - 1666). Pintor de la escuela flamenca. Es uno de los grandes maestros en el arte del retrato. Despierta gran admiración por la brillantez en la representación de la luz y la libertad en el manejo de los pinceles.
Nació en Amberes (Bélgica) y se formó con el pintor holandés Karel van
Mander. Toda su vida adulta transcurrió en Haarlem, donde encontró
patrocinio entre los pudientes comerciantes y burgueses de la época.
Siempre tuvo importantes encargos de retratos colectivos de oficiales
y corporaciones de Haarlem, y hacia el final de su vida la ciudad le
concedió una pequeña pensión.
Murió el 1 de septiembre de 1666 en un albergue para ancianos que hoy
es el Museo Frans Hals en Haarlem.
En todos sus retratos logró reflejar un ambiente de absoluta
espontaneidad; sus personajes producen la impresión de haber sido
sorprendidos en una pose y con una expresión fugaces, pero
características.
El talante alegre de una de sus primeras obras, Caballero sonriendo
(1624, Colección Wallace, Londres), con una sonrisa y una postura en
apariencia espontáneas, demuestran la habilidad de Hals para
representar el instante con una técnica de trazos rápidos y
espontáneos.
La pincelada amplia, característica en sus obras, otorga a sus
retratos una calidad de vigor y viveza que se observa especialmente en
las obras que pintó entre 1620 y 1640.
Una de las más famosas es el retrato de La gitanilla (1630, Museo del
Louvre, París), que debe su alegría y brillantez a dos recursos
pictóricos empleados por Hals: el de iluminar la figura con una luz
directa y el de mezclar colores puros directamente sobre el lienzo.
A pesar de la apariencia de espontaneidad y falta de cálculo, Hals
poseía una técnica consumada y sus estudios están siempre compuestos
con enorme habilidad.
Su talento se pone en evidencia sobre todo en los nueve retratos
colectivos de las diferentes guardias y corporaciones cívicas de
Haarlem, que hoy se exponen en el Museo Frans Hals. En estos retratos
el pintor demuestra una gran habilidad para captar a cada uno de los
personajes en una actitud característica, lo cual produce un ambiente
informal de absoluta naturalidad; cada uno de ellos es retratado de
forma individual, aunque todos están unidos por una equilibrada
estructura de colores y líneas.
Con la madurez, Hals reemplazó el colorido brillante de sus primeros
lienzos por un tratamiento más monocromático. En su último retrato
colectivo, Regentes del hospicio de ancianos (1664, Museo Frans Hals),
limita su paleta a oscuros matices de negros y grises, por lo que
recurrió a trazos más amplios y vigorosos para acentuar las luces y
los valores tonales; ésta se considera su obra maestra ya que, a
través del estilo, consigue dar gran austeridad y profundidad a la
composición al tiempo que logra fundir el grupo dentro de una
estructura natural y armoniosa. Hals alcanza aquí una dignidad y una
expresividad que no existen en sus primeras obras, aunque sigue
manteniendo el efecto de espontaneidad gracias a la destreza y
facilidad en el manejo de los pinceles.