Edward Hopper
Edward Hopper (1882 - 1967). Pintor estadounidense cuya obra marcó un hito en la historia del
realismo americano pues logró plasmar en su arte esa sensibilidad
particular del siglo XX en Estados Unidos, que se caracteriza por el
aislamiento, la soledad y la melancolía.
Imitación de una famosa pintura de Hoppers
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Nació el 22 de julio de 1882 en Nyack, estado de Nueva York, y entre
1899 y 1900 estudió dibujo en una escuela de diseño comercial en Nueva
York.
Hacia 1901 dejó el dibujo por la pintura, que estudió en la Escuela de
Arte de esa ciudad hasta 1906, sobre todo con Robert Henri.
Entre 1906 y 1910 realizó tres viajes a Europa. Permaneció al margen
de las experimentaciones cubistas de franceses y españoles, pero sí le
influyeron Diego Velázquez, Francisco de Goya, Honoré Daumier y
Édouard Manet, cuya obra había conocido a través de sus profesores de
Nueva York.
Las pinturas de su primera época, como Le pavillon de flore (1909,
Museo Whitney de Arte Americano, Nueva York), siguen una línea
realista y muestran algunas de las características básicas que
mantendría durante toda su carrera artística: composición basada en
formas geométricas grandes y sencillas, áreas de color planas y
utilización de elementos arquitectónicos para introducir en sus
escenas fuertes líneas verticales, horizontales y diagonales.
Aunque exhibió una obra en el Armory Show de Nueva York en 1913, ésta
despertó poco interés y durante la década siguiente se vio obligado a
trabajar principalmente como ilustrador comercial.
En 1925 pintó La casa cercana a la estación (Museo de Arte Moderno,
MOMA, Nueva York), obra clave del arte estadounidense que marca la
madurez de su estilo. El modo sólido y directo de marcar formas y
ángulos sobre el lienzo y la utilización resuelta de luces y sombras
se mantienen dentro de la línea de su obra anterior, pero el espíritu
que marcaba el tema esencial de la obra era nuevo: expresaba una
atmósfera de aislamiento total y de soledad casi sobrecogedora.
En 1931 pintó Habitación de hotel (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid,
España) donde se entrecruzan varios de los motivos recurrentes en
Hopper: el del hotel, el de la figura aislada en un interior y el del
viajero.
Continuó trabajando dentro de ese estilo durante toda su vida,
refinándolo y perfeccionándolo, sin abandonar jamás sus principios
básicos. La mayoría de las obras tienen como escenario el estado de
Nueva York o Nueva Inglaterra; tanto los paisajes naturales como los
urbanos son sencillos e íntimos: calles desiertas, teatros medio
vacíos, estaciones de gasolina, vías de ferrocarril, hoteles.
Una de sus obras más conocidas, Los halcones de la noche (1942,
Instituto de Arte de Chicago), muestra un café por la noche, con unos
pocos clientes que no se hablan, bajo una despiadada luz eléctrica.
Aunque su obra se mantuvo al margen de las principales corrientes
abstractas del siglo XX, su estilo simple y esquemático fue uno de los
que influyó en la vuelta al arte figurativo posterior y en el Pop Art.
Murió el 15 de mayo de 1967 en Nueva York.