Cruzadas
Las cruzadas fueron una serie de campañas militares sancionadas por el Papa, que tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII, contra los musulmanes para la recuperación de Tierra Santa.
Básicamente, fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las monarquías y las iglesias de Oriente.
Hubo ocho cruzadas, más posibles cruzadas de pobres y de niños, que terminaron en desastre (véase cruzada de los niños).
La I Cruzada (1096-1099) fue una respuesta a la invasión de los turcos selyúcidas sobre Palestina. Fue animada por el Papa en el concilio de Clermont. Terminó con la conquista de Antioquía y Jerusalén.
La II Cruzada (1147-1149) fue dirigida por el emperador Conrado III y Luis VII de Francia. Las disputas entre ambos por las alianzas con Bizancio y Jerusalén llevaron a la derrota.
La III Cruzada (1189-1192) respondió a la pérdida de Jerusalén. Fue comandada por los reyes Ricardo Corazón de León de Inglaterra y Felipe II de Francia. Terminó en tregua.
La IV Cruzada (1202-1204), apoyada por Venecia, saqueó Constantinopla.
La V Cruzada (1218-1221), dirigida a Egipto, no tuvo repercusión.
La VI Cruzada (1228-1229) fue decidida por tratado. El emperador Federico II obtuvo las plazas de Jerusalén, Belén y Nazareth.
La VII Cruzada (1248-1251) comenzó tras una nueva caída de Jerusalén en 1244. La dirigió Luis IX de Francia, pero fue derrotado y hecho prisionero en Masura (Egipto) con todo su ejército.
El mismo rey emprendió la VIII Cruzada (1270), contra Túnez. La peste acabó con el rey y su ejército.
En 1291, los cruzados evacuaron sus últimas posesiones en Tiro, Sidón y Beirut con la caída de San Juan de Acre.