Tagoror  
Enciclopedia      Correo Electrónico      Postales Electrónicas      El Tiempo
Buscar en el directorio  Enciclopedia



Ciudades competitivas - ciudades cooperativas



Ciudades competitivas - ciudades cooperativas:

Conceptos claves y construcción de un índice para ciudades mexicanas

Enrique Cabrero

Alicia Ziccardi

Isela Orihuela1

I.- Introducción

La competitividad es una noción muy polémica alrededor de la cual se han

desarrollado diferentes debates. Uno de ellos refiere a las llamadas “ciudades

competitivas” el cuál surge desde la misma definición ya que por lo general alude

a aquellas ciudades que logran participar en el mercado internacional y nacional,

atraer inversión, generar empleo, ofrecer una mejor calidad de vida a quienes la

habitan e incluso una mayor cohesión social.

El propósito de este trabajo en primer lugar es aclarar los alcances de la noción de

competitividad urbana, ventajas competitivas y estrategias de competitividad de

las ciudades, regiones urbanas o sistemas locales. En segundo lugar se revisan

algunos de los índices de competitividad urbana existentes y finalmente se

presenta una propuesta metodológica para la elaboración de un índice de

competitividad para las ciudades mexicanas.

II.- La noción de competitividad urbana

La noción de competitividad ha sido incorporada al discurso gubernamental en el

ámbito internacional e incluso en el trabajo académico y, por lo general, alude al

proceso de generación y difusión de competencias, a las capacidades de

determinadas empresas y naciones para actuar exitosamente en un mundo

globalizado. Es decir, en un principio es una noción que se reserva para ser

aplicada al comportamiento de empresas o países, por lo cual cabe preguntarse:

¿existen las ciudades competitivas?.

Para algunos autores como Krugman (1996) las ciudades como tales no compiten

unas con otras, son meramente el territorio (locus) de las empresas y firmas que

son las que compiten, por lo tanto, desde esta perspectiva las ciudades son una

condición necesaria pero no suficiente para competir exitosamente. En el mismo

sentido, ya había señalado Alburquerque (1995) que el objetivo del desarrollo

regional no depende de la imprecisa noción de competitividad, sino de la

productividad con que se empleen los recursos humanos, financieros, físicos,

tecnológicos para alcanzar un alto y creciente nivel de vida para sus habitantes.

1 Enrique Cabrero es investigador en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE),

Alicia Ziccardi es investigadora en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Isela

Orihuela es candidato a doctor por la Universidad de Birmingham en Inglaterra. Este trabajo se

pudo desarrollar gracias al apoyo e interés de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria

(COFEMER). Los autores agradecen también a Lorena Landeros por su ayuda en el proceso de

recolección de información.

2

Para otros autores como Porter (1995,1996), Lever y Turok (1999), Begg (2002,

Moori-Koening y Yoguel (1998), o Sobrino (2002), la competitividad es un proceso

de generación y difusión de competencias el cual depende no sólo de factores

micro-económicos sino también de las capacidades que ofrece el territorio para

facilitar las actividades económicas. Es decir, se trata de generar en el espacio un

entorno físico, tecnológico, social, ambiental e institucional propicio para atraer y

desarrollar actividades económicas generadoras de riqueza y empleo. En este

sentido, las ciudades pueden promover o crear la creación de estas condiciones.

Esto implica que los actores gubernamentales, económicos, sociales y políticos

del ámbito local que actúan, principalmente, de manera asociada o en redes sobre

determinado territorio, pueden cumplir un papel importante para movilizar o atraer

la inversión, los servicios avanzados y la mano de obra calificada, obtener fondos

públicos, propiciar el desarrollo de sectores de alta tecnología, el turismo, eventos

internacionales u otras actividades productivas generadoras de riqueza, empleo y

mejores condiciones de vida para quienes habitan las ciudades.

Begg (2002) señala que en contraste con otras épocas en las que las materias

primas como los minerales o la tierra eran las principales fuentes de riqueza hoy

son las actividades urbanas la principal fuente de prosperidad económica2. Pero,

las ciudades compiten en el mercado mundial de una manera diferente a como lo

hacen las empresas o los países, no compiten ajustando las tasas de interés o de

intercambio, o recurriendo a prácticas restrictivas o de colaboración, más bien

compiten ofertando un entorno propicio para el desarrollo de las actividades

económicas.

La competitividad entonces se convierte en un factor determinante para el

desarrollo económico urbano y regional, lo cual puede llevar inclusive a que las

ciudades, a través de las acciones y políticas que implementen sus autoridades

locales, pueden competir directamente entre sí, con bastante autonomía respecto

de los gobiernos nacionales a los que pertenecen3. Por lo general es una acción

público-privada dado que las ciudades o las regiones son un sujeto colectivo

conformado por, autoridades locales, empresarios y organizaciones económicas y

sociales, que pueden ser promotoras de su propio desarrollo económico.

Debe decirse que en el marco de los procesos de globalización de la economía el

espacio competitivo puede ser un ámbito más amplio o más pequeño que el de los

límites político-administrativos de una ciudad o municipio. Por ello hay quienes

prefieren hablar de regiones urbanas (Castells y Borja, 1999). Por otra parte, es

claramente observable que existen espacios económicos transnacionales o

binacionales (Daher, 2000), como es el caso de Ciudad Juárez-El Paso en la

frontera entre México y EUA. Además, en el interior de las regiones urbanas o

ciudades existen “clusters” territoriales (ejemplo Guadalajara) que son

agrupamientos de firmas que se benefician como consecuencia de las

externalidades locales, comparten la proximidad geográfica, mano de obra

calificada para el desempeño de determinadas actividades, acceso a insumos e

infraestructuras especializados, vínculos con universidad y centros creadores de

innovaciones tecnológicas y facilidades para interconectarse en red. Ante esta

2 En México se estima que más del 85% del PIB proviene de las ciudades.

3 Véase: Fritzsche y Vio (2000).

3

variedad de universos territoriales Yoguel (2003) propone utilizar la noción de

“sistemas locales”.

Aceptando la idea de que existen “ciudades, regiones o sistemas locales

competitivos” cabe preguntarse: ¿Qué características los/las definen?.

Esto es bastante impreciso ya que cada autor en función del análisis de su propia

realidad, espacio y contexto identifica diferentes componentes. Sin embargo,

tienden a coincidir en que la competitividad del territorio depende de una

combinación de factores que permiten a estos espacios:

Participar en el mercado nacional, regional e internacional de bienes y servicios

Incrementar el ingreso real y el bienestar social de los ciudadanos

Promover el desarrollo sustentable4

Promover la cohesión social combatiendo la exclusión5.

Ante esto debe aceptarse que, es difícil identificar cuáles son las políticas,

programas, o acciones que crean diferencias a favor de unos espacios y los hacen

competitivos. Lo que sí es claro que se trata de políticas, programas y acciones

que implican un alto grado de coordinación entre los actores involucrados y que le

cabe a las autoridades locales jugar el papel de articulador de los diferentes

intereses que están en juego. Es decir, no es un próposito que pueda emprender

un actor individual por más poderoso que este sea, lo cual como veremos da lugar

a crear estrategias colectivas de competitividad.

Sin duda, para lograr una mejor precisión en torno a la noción de competitividad

urbana o de ciudades competitivas se requiere de investigaciones empíricas que

ofrezcan mayores evidencias sobre su existencia y sobre los diferentes tipos de

ciudades competitivas de acuerdo a la vocación económica particular del territorio

(industria, servicios, turismo,etc.).

Por ahora, la mayor parte de las investigaciones sobre el tema se han centrado en

estudiar dos tipos de cuestiones: las llamadas ventajas competitivas y las

estrategias de competitividad y cooperación de las ciudades.

III.- Ventajas competitivas de las ciudades

Porter (1995) ha afirmado que la competitividad supone un proceso fuertemente

localizado que fomenta la especialización y la eficacia local. Por ello, las ciudades

son espacios que pueden ofrecer ventajas competitivas, en la medida en que

poseen diferentes factores de atracción.

En este sentido, suelen identificarse dos tipos de ventajas competitivas:

Estáticas, que son las que se derivan de la aglomeración o concentración

geográfica y de la desintegración vertical.

4 Véase: Lever y Turok (1999); Begg (2002).

5 Véase: Boddy (2002).

4

Dinámicas, que provienen de la capacidad innovadora y que son ventajas

construidas o creadas por empresas o gobiernos locales, asociaciones, o redes

de ciudades6. Es en estas últimas donde el concepto de competitividad debe

integrarse con el de cooperación.

Las ventajas competitivas estáticas provienen principalmente de los siguientes

elementos o activos de las ciudades:

Localización y concentración geográfica

Disponibilidad de infraestructuras (suelo, edificaciones, sistemas de

comunicación y transporte)

Estándares medio-ambientales aceptables

Las ventajas competitivas dinámicas es cuando las ciudades pueden ofertar un

entorno con:

Recursos humanos calificados (universidades, centros de investigación,

cultura)

Costo de la fuerza de trabajo

Capacidad de innovación tecnológica y empresarial

Cooperación inter-empresarial

Gobiernos locales promotores del desarrollo económico

Entorno institucional propicio (calidad de las regulaciones)

Pertenencia a redes de cooperación entre ciudades y gobiernos

En el caso de las economías latinoamericanas, incluida la mexicana, se insiste

que uno de los elementos competitivos más significativos que ofrecen sus

principales áreas metropolitanas es la abundante disponibilidad de mano de obra,

cuyos salarios suelen ser más bajos que los de las economías desarrolladas o

incluso de otras economías en vías de desarrollo7. Pero también se ha señalado

que no se trata de otorgar mayor competitividad por la vía de deprimir más las

remuneraciones de los trabajadores, sino de crear mejores condiciones

capacitando más a la fuerza de trabajo, elevando la productividad y ofertando

mejores condiciones urbano-ambientales e institucionales, principalmente en

términos de infraestructura básica y de comunicaciones, calidad de los servicios

especializados, innovaciones tecnológicas, medio ambiente sustentable,

instituciones transparentes, calidad en las regulaciones, combate a la inseguridad

y promoción de la cohesión social, es decir mejores condiciones generales para la

producción económica y para el desarrollo de la vida social.

IV.- Estrategias de competitividad y cooperación

La ciudad es una aglomeración de población y actividades económicas, sociales,

culturales y políticas. Pero tanto en el caso de las grandes ciudades o de las

medias, de las áreas metropolitanas o de las ciudades capitales, las condiciones

de competitividad están dadas no sólo por la localización geográfica sino también

por la dotación de un conjunto de condiciones de producción y de intercambio de

6 Véase: Fernández (2001).

7 Véase: Fritzche y Vio (2000).

5

bienes y servicios que pueden ser construidas o creadas no sólo en el municipio

o la ciudad central sino en el conjunto de municipios que conforman la zona o

región a la que pertenecen. Esto refuerza la idea de la importancia que tiene el

ambiente, el territorio o el entorno central y periférico para generar la atracción de

inversiones y promover las actividades económicas8.

Por otra parte, se ha señalado que la estrategia de competitividad de las empresas

es la forma cómo éstas definen objetivos y metas para competir en su sector de

forma rentable y sostenida9. Pero hay quienes han agregado que las empresas no

compiten aisladamente sino que lo hacen juntamente con el entorno productivo e

institucional de una ciudad o región urbana (Borja y Castells ,1999).

En este sentido, Yoguel (2003) afirma que “cuando el sistema local funciona bien

el desarrollo de la capacidad innovadora de las firmas y por lo tanto sus

competitividad no depende del tamaño de las empresas... ya que el sistema local

actúa como un cuasi-mercado que tiene un efecto palanca, aumentando las

competencias técnicas y organizacionales de las firmas. Esto constituye un

elemento que favorece la creación de empresas en el territorio por la menor

discriminación contra los agentes de menor tamaño relativo”. A estos sistemas los

denominan “sistemas locales positivos” porque crean una atmósfera que pueden

aprovechar aquellas empresas que poseen competencias mínimas. Sin duda esto

supone diseñar e implementar una estrategia de competitividad local.

¿Pero quienes crean este entorno?. Actores públicos, y privados, entre los cuales

les cabe a los gobiernos locales ser promotores del desarrollo económico de las

ciudades y desempeñarse en un mundo globalizado, es decir les cabe un papel

central y, en algunos casos, tanto o más importante que el de los gobiernos

nacionales.

Cabe mencionar también la planeación estratégica, que se ha impulsado en

muchas ciudades europeas y latinoamericanas en la última década (Barcelona,

Bogotá, Quito, Córdoba, Buenos Aires, Río de Janeiro, entre otras) y que a

mostrado ser una herramienta útil para el ejercicio del gobierno y para promover

un modelo de ciudad de acuerdo con la vocación del territorio, por lo tanto suele

formar parte de las estrategias de competitividad que diseñan las autoridades

locales para promover el desarrollo económico.

Otros caminos que se han señalado para construir una estrategia competitiva de

carácter metropolitano, es ofrecer información sobre la vocación y el potencial

económicos que ofrece el territorio. En este sentido, las TICs, o incluso las

páginas en internet de las ciudades, pueden transformarse en un medio muy

importante si están diseñadas para estos propósitos 10.

Por su parte, los enfoques de la acumulación flexible de los ochenta enfatizaron la

importancia de crear redes económicas e institucionales basadas en formas de

cooperación y competencia para las pequeñas y medianas empresas (PYMES). El

8 Entre otros, véanse: Helmsing (2002), Ferraro y Quintar (1996), Borja y Castells (1999), y

Vázquez Barquero (2000).

9 Alburquerque, Francisco (1995).

10 Véase: Fritzsche y Vio (2000); Kautman (2003).

6

éxito de los distritos industriales de las ciudades europeas, particularmente

italianas, así como los complejos territoriales de producción flexible de EUA,

llevaron a proponer estrategias de competitividad basadas en una relación globallocal

creciente y armoniosa. Pero si bien este optimismo creó expectativas para

que se desarrollaran regiones competitivas en los países periféricos, Ferraro y

Quintar (1996) han observado que en los hechos la realidad fue mucho menos

integradora de lo que se esperaba11.

Otro elemento importante es mejorar la calidad de las regulaciones que operan en

materia de apertura y funcionamiento de las empresas, simplificando trámites y

otorgando calidad y velocidad a los requisitos exigidos. La llamada mejora

regulatoria es una tarea de los tres ámbitos de gobierno pero le corresponde a los

gobiernos locales, que son los encargados de administrar el territorio en el que

operan las firmas, realizar acciones en relación con: crear instrumentos normativos

(planes y programas) compatibles de desarrollo económico, urbano y ambiental,

instrumentos operativos tales como centros y comisiones de atención empresarial,

revisión de las tablas de giros de actividades económicas de los diferentes

ámbitos de gobierno, establecer competencias claras entre las diferentes

instancias del gobierno local (dependencias del ejecutivo local, cabildo,

asociaciones de vecinos) que participan en los procesos de apertura y

funcionamiento de las empresas.

En México aun cuando los gobiernos municipales carecen de competencias

constitucionales para cumplir la función de ser promotores del desarrollo

económico, la Comisión Federal de la Mejora Regulatoria (COFEMER) ha

apoyado a las autoridades municipales para la creación de Centros de Atención

Empresarial (CAE) lo cual ha agilizado y facilitado los procesos de autorización

para la apertura de nuevas empresas. Estos ya funcionan en los municipios de

Aguascalientes, Puebla, Toluca, Tlalnepantla, y Naucalpan, entre otros12.

Pero en otras partes del mundo, particularmente en las ciudades europeas y

algunas latinoamericanas, se han diseñado estrategias de competitividad más

complejas, entre las que destacan:

La creación de instituciones y redes mediadoras e impulsoras de la

cooperación entre los actores económicos y sociales, portadores de intereses

particulares, como espacios para la construcción de consensos sobre el uso y

apropiación del territorio público y privado. Redes que permiten a las ciudades

o regiones urbanas competir en mercados amplios de una economía

globalizada.

La vinculación entre las empresas que actúan en el medio local con las

universidades y centros del enseñanza, a fin de que las tareas de investigación

contribuyan a crear y difundir innovaciones y conocimientos, así como a

impulsar redes empresariales13.

11 Véanse: Becattini, (1979), Scott, (1988) cit. por Ferraro y Quintar,(1996)

12 Véase: Ziccardi, (2002).

13 Véase: Borja y Castells, (1999)

7

Estas estrategias de cooperación son muy débiles o inexistentes entre las

ciudades mexicanas. Entre algunos municipios existen interesantes experiencias

de asociación para ofrecer servicios públicos ( como el agua, la basura, el drenaje,

entre otros).14 También existen las asociaciones de municipios (ALMAC, AMMAC,

FENAMM). Pero en ambos tipos de asociaciones la cuestión de la promoción del

desarrollo económico no es un objetivo central de su constitución o asociación.

Mucho menos existen complejas estrategia de competitividad-cooperación como

las que se han mencionado arriba.

En síntesis, una estrategia de competitividad para el conjunto de las actividades

económicas y en particular para los servicios, los cuales se han expandido

marcadamente en la década de los noventa en las ciudades, no sólo debe tener

en cuenta las características de la localización espacial sino de la capacidad para

crear un entorno económico-social, tecnológico ambiental e institucional propicio,

que impulse mejoras regulatorias, promoción de redes y cooperación empresarial,

planeación estratégica, vínculos entre universidades y empresas. Es decir, la

competitividad reclama cooperación.

V.- Ranking de ciudades: una aproximación

En el intento de construir un instrumento que nos permita evaluar las condiciones

de competitividad que ofrecen las ciudades en México hemos analizado diversos

esfuerzos de medición de la competitividad urbana que se construyen con la idea

de obtener diversos ranking de ciudades. Entre los principales esfuerzos en este

sentido, se pueden identificar tres tipos:

La construcción de índices que orientan la inversión privada y/o el uso de

servicios, los cuales son realizados principalmente por consultorías privadas o

instancias de los gobiernos regionales. Entre éstos pueden mencionarse “Best

Cities” que ofrece un ranking para empresarios sobre las principales áreas

metropolitanas de EUA, con la finalidad de orientar la inversión y los negocios.

En dicho índice se considera la región, la actividad empresarial, el crecimiento

de las pequeñas empresas, el crecimiento económico y el riesgo. Otro de este

tipo es “Best cities in Asia” que es un ranking de promoción turística de las

principales ciudades de esa región, a partir de considerar el ingreso, el

desempleo, los gastos en educación, el número de camas en los hospitales, la

calidad del medio ambiente, inflación, la criminalidad, los medios de

comunicación (internet, teléfonos, móviles, etc.), y la esperanza de vida. De

igual forma Mercer Human Resource and Investment Consulting Inc. en su

página de internet presenta varios ranking internacionales de ciudades. Por

ejemplo, en función del costo de vida se jerarquizan las ciudades más caras y

más baratas de Europa, Norte y Sudamérica, Africa y Medio Oriente.

Otro tipo de ranking son aquellos cuyo objetivo es principalmente académico.

En estos casos el diseño y aplicación de indicadores sirven para medir la

competitividad de las ciudades, pero desde una perspectiva de investigación y

son elaborados por estudiosos con fines de aportar conocimiento y de

14 Al respecto se pueden revisar diversas experiencias que se han presentado al Premio Gobierno

y Gestión Local que el CIDE y la Fundación Ford convocan desde el año 2001. Véase: Premio

Gobierno y Gestión Local (2001, 2002 y 2003).

8

aplicación para políticas públicas. Existen importantes trabajos de

investigación que formulan nuevas hipótesis sobre el papel que juegan las

ciudades en la globalización, y que identifican datos y variables y construyen

indicadores y técnicas que permiten jerarquizar los centros urbanos en función

de las ventajas competitivas que ofrecen. Entre los mismos pueden citarse los

trabajos de Chesire (1986), Lever (1999), Kresl y Singh (1999) y Sobrino

(2002). En todos los casos se trata de utilizar datos estadísticos disponibles y a

partir de los mismos diseñar índices de competitividad.

Existen también métodos que combinan ambos intereses, orientar la inversión

privada y aportar a una reflexión más sistemática y profunda sobre las

posibilidades de otorgar un orden a las ciudades en función de su capacidad

para competir en el marco de una economía globalizada. Este es el caso del

trabajo de Suzanne Rosselet-McCauley (2003), el cual fue diseñado para medir

la competitividad entre países pero que ha sido particularmente valioso como

referencia para la construcción del índice de competitividad para las ciudades

mexicanas que se presenta en este estudio.

Finalmente, en relación con la diversidad de métodos y formas de aproximación

para el cálculo de índices de medición de la competitividad, Bouinot (2002)

identifica tres tipos de método:

(a) Método de indicadores de base previamente jerarquizados. Este método

consiste en la integración de un grupo de indicadores los cuales son

sometidos a un grupo de actores-expertos (empresarios de diversos

sectores de actividad) para que éstos los jerarquicen por orden de

importancia de acuerdo a su experiencia como actores económicos. Una

vez con esta jerarquía como referencia se procede a analizar la situación de

las unidades (ciudades) ponderándolas. Este método ha sido utilizado en

diversidad de estudios como es el de Musso y Castagnino (1997) quienes

someten 49 indicadores para ser jerarquizados por empresarios y así

analizan la competitividad de las ciudades del sur de Europa. También se

puede hacer referencia como un método cercano a éste la clasificación de

grandes ciudades europeas aplicada anualmente por The Harris Research

Centre a partir de la entrevista a quinientos dirigentes de empresas

europeas.

(b) Método de análisis factorial. Este método estadístico permite aislar diversas

dimensiones dentro de un grupo de variables relacionadas entre sí. Es

decir, se trata de separar patrones comunes de variación que facilitarían el

análisis de alguna situación particular, se generan así factores y la relación

de las variables a su interior (una explicación más detallada en anexo). Este

método ha sido utilizado en diversos estudios reconocidos a nivel del

análisis de la competitividad nacional., tal es el cálculo del índice de

competitividad de The Global Competitiveness Report publicado por The

World Economic Forum, o el cálculo del índice de competitividad del IMD

World Competitiveness Yearbook (WCY). También se puede hacer

referencia a trabajos como los de Cheshire, Carbonaro y Hay (1986)

quienes obtienen por este método un índice para medir la salud urbana.

9

(c) Método de precios hedónicos. Este método es el más sofisticado, se

considera el precio del bien en función de sus diferentes características.

Algunos estudios que utilizan este método se han aplicado a clasificar

ciudades en función de la calidad de vida, por ejemplo el estudio de

Giannias (1998) para trece ciudades canadienses incorpora variables como

la temperatura, los niveles de contaminación, criminalidad, y otras variables

todas ellas ponderadas por este cálculo de precios hedónicos.

La adopción de cualquiera de los métodos mencionados dependerá obviamente

de la disponibilidad de información que se tenga y del rigor que se quiera aplicar a

la evaluación.

VI.- Una propuesta metodológica para la medición de la competitividad

urbana en México

Para el cálculo de la competitividad en ciudades mexicanas se decidió adoptar el

método de análisis factorial aplicándolo a cuatro componentes que pueden

identificarse analíticamente: económico, socio-demográfico, urbano-espacial e

institucional. A continuación se presentan los cuatro componentes mencionados

así como las variables que integran cada uno de ellos.

Componente económico: esta dimensión se refiere a las características que de

acuerdo a la literatura determinan los diferenciales de la estructura económica de

base, el perfil de desarrollo local, así como el potencial de inserción a la economía

global. Para ello se seleccionaron las siguientes variables (un mayor detalle en

anexo):

Producción bruta total per cápita (riqueza)

Sueldo promedio por personal ocupado (nivel salarial)

Densidad de capital (activos)

Índice de especialización local en industria (estructura económica)

Índice de especialización local en comercio (estructura económica)

Índice de especialización local en servicios (estructura económica)

Depósitos bancarios per cápita (actividad financiera)

Participación de sectores modernos de industria (perfil de desarrollo)

Participación de sectores modernos de comercio (perfil de desarrollo)

Participación de sectores modernos de servicios (perfil de desarrollo)15

Componente socio-demográfico: esta dimensión se refiere a las características

poblacionales que determinan diferenciales en la competitividad. Para ello se

seleccionaron las siguientes variables (un mayor detalle en anexo):

Ingreso promedio de las familias (nivel promedio de vida)

Índice de marginación (nivel promedio de carencias)

15 Algunos datos como el peso de exportaciones en la economía local y las transferencias al

exterior no se encontraron disponibles.

10

Población económicamente activa en el sector primario (estructura de

empleo)

Población económicamente activa en el sector secundario (estructura de

empleo)

Población económicamente activa en el sector terciario (estructura de

empleo)

Tasa de crecimiento poblacional en la última década (nivel de atracción /

expulsión)

PEA con ingresos de hasta dos salarios mínimos mensuales (nivel de

pobreza)

Índice de desarrollo humano (potencial humano)

Asegurados permanentes al IMSS (nivel de empleo formal)

Tasa de desocupación abierta (desempleo)

Número de delincuentes (nivel de criminalidad)

Componente urbano-espacial: esta dimensión se refiere a las características de

la infraestructura urbana, de la calidad de los servicios urbanos, del equipamiento

en educación, salud, medio ambiente, parques industriales y telecomunicaciones.

Para ello se seleccionaron las siguientes variables ( un mayor detalle en anexo):

Jerarquía poblacional (tamaño de la ciudad)

Servicios públicos en la vivienda (calidad de servicios en hogares)

Tiendas de autoservicio (infraestructura de servicios comerciales)

Sucursales bancarias (infraestructura de servicios financieros)

Alumnos en educación superior (infraestructura de servicios educativos)

Camas de hospital (infraestructura de servicios hospitalarios)

Denuncias ambientales (calidad ambiental)

Delitos (seguridad pública)

Teléfonos (infraestructura de telecomunicaciones)

Celulares (infraestructura de telecomunicaciones)

Internet (infraestructura de telecomunicaciones)

Parques industriales (infraestructura industrial)16

Componente institucional: esta dimensión se refiere a las características

gubernamentales y al marco legal y reglamentario en el que se desarrolla la vida

de la ciudad. Para ello se seleccionaron las siguientes variables (un mayor detalle

en anexo):

Capacidad financiera (autosuficiencia en las finanzas locales)

Dependencia financiera (de otros niveles de gobierno)

Deuda pública (autosuficiencia y flexibilidad de las finanzas locales)

Ingreso per cápita (fortaleza de las finanzas locales)

Inversión per cápita (capacidad de inversión pública del gobierno local)

16 Algunos datos como la calidad ambiental de aire, agua, ruido, ondas electromagnéticas, entre

otros, no se encontraron disponibles.

11

VII. Ejercicio de aplicación para un conjunto de ciudades mexicanas

Después de decidir el método de cálculo para el índice de competitividad y las

variables que lo integraban se seleccionaron un conjunto de 60 ciudades para

llevar a cabo un primer ejercicio de aplicación. La unidad de análisis es la zona

metropolitana en función de la disponibilidad de las bases estadísticas consultadas

(INEGI, CONAPO, MERCAMÉTRICA, etc.), cabe mencionar que algunos datos se

ofrecen a nivel municipal. Las 60 ciudades se integran con un total de 200

municipios (véase anexo para mayor detalle sobre cada zona metropolitana).

En el cuadro y la gráfica 1 se presentan los resultados del índice promedio

integrado de competitividad para las ciudades mexicanas seleccionadas. En el

mismo se advierte que Santiago de Querétaro es la ciudad que ofrece mayores atributos y

ventajas dado que en los diversos componentes del índice ocupa una posición

importante. Le siguen en una posición muy cercana Monterrey y Chihuahua,

posteriormente Ciudad de México, Saltillo, Mexicali, y más adelante un grupo de

diez ciudades con diferencias muy marginales entre sí. Evidentemente el tamaño

de las ciudades, su posición geográfica, y el perfil de actividades económicas de

cada una de ellas influye de manera determinante en los resultados. Por ello es

fundamental no quedarse en el análisis del índice promedio sino ir a estudiar cada

componente en particular.

La gráfica 2 indica la importancia que tiene el componente económico en el interior

de este índice y los resultados indican que en este aspecto Saltillo, Monclava,

Monterrey, Santiago de Querétaro, San Luis Potosí, Toluca, y la Ciudad de México, ofrecen

ventajas significativas. Más adelante un grupo de más de diez ciudades integran

un bloque con pocas diferencias entre ellas y una posición también importante en

este componente. En todas estas ciudades el tamaño de su economía y la

orientación de la misma parecen ofrecer ventajas considerables.

La gráfica 3 indica que la mayor competitividad institucional la ofrecen Santiago de Querétaro,

Los Cabos, Tampico, Ciudad de México, y Mexicali. Posteriormente un grupo de

casi diez ciudades con una situación cercana entre sí muestran una posición

importante. Este componente nos da una idea de la salud de las finanzas

municipales y la capacidad de inversión de dichas ciudades.

La gráfica 4 indica que la mejor posición en el componente socio-demográfico está

en las ciudades de la frontera norte como Chihuahua, Tijuana y Ciudad Juárez, así

como en Cancún, Monterrey y Saltillo. Como se puede ver casi en todos los casos

se dan flujos migratorios de mano de obra con un nivel importante de calificación.

Más adelante se identifica un grupo de catorce ciudades también con condiciones

ventajosas desde la perspectiva socio-demográfica.

La gráfica 5 expresa el grado de competitividad urbano-espacial que ofrecen las

ciudades y coloca en los primeros lugares a Monterrey, Toluca, Culiacán,

Santiago de Querétaro, y San Luis Potosí. Posteriormente se agrupan ocho ciudades que

igualmente ofrecen ventajas desde la perspectiva urbana, es decir, nivel de oferta

de servicios urbanos por habitante, equipamiento, e infraestructura.




Tagoror Networks en: España  |  Filipinas  |  Mexico

Los documentos de esta enciclopedia on line se publican bajo la Licencia de Documentación Libre GNU