Historia
El 30 de diciembre de 1981 concluyó el proceso iniciado en abril de 1979 por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal, bajo la presidencia de Ambrosio Calzada Hernández. Este municipio abrió el proceso previsto en el Artículo 143 de la Constitución Española que condujo a la Autonomía de Cantabria. Otros 85 ayuntamientos de la región y la Diputación Provincial se sumaron en los meses siguientes a la propuesta aprobada por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal.
Cantabria basó su autonomía en el precepto constitucional que abría la vía del autogobierno a las "provincias con entidad regional histórica".
La Asamblea Mixta, integrada por los diputados provinciales y los parlamentarios nacionales, inició el 10 de septiembre de 1979 los trabajos para la redacción del Estatuto de Autonomía. Tras la aprobación de éste por las Cortes Generales, el 15 de diciembre de 1981, el Rey de España firmó la correspondiente Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía para Cantabria el 30 de Diciembre de ese mismo año.
El 20 de febrero de 1982 se constituyó con carácter provisional la primera Asamblea Regional provisional (hoy Parlamento). A partir de entonces el nombre de provincia de Santander fue sustituido por el de Cantabria. Las primeras elecciones autonómicas se celebraron en mayo de 1983.
En el transcurso de la IV Legislatura (1995-1999) entraría en vigor la primera gran reforma del Estatuto de Autonomía para Cantabria, consensuada por todos los Grupos Parlamentarios.
Símbolos institucionales:

Los colores de la bandera oficial de Cantabria, símbolo de la región, quedan establecidos en el propio texto del Estatuto de Autonomía. Restaba por concretar las características del escudo que debía acompañar a la enseña regional, lo que se llevó a cabo por Ley de la Asamblea Regional, aprobada el 22 de diciembre de 1984. Desde ese momento la bandera de Cantabria está formada por dos bandas horizontales de igual anchura, blanca la superior y roja la inferior, y el escudo de la región que se sitúa en su centro geométrico. Es heredera del gallardete que en el siglo XVIII identificaba a los puertos marítimos de Cantabria.

El escudo de Cantabria es de forma cuadrilonga, con la punta redondeada de estilo español y el campo cortado. En campo de azur, torre de oro almenada y mazonada, aclarada de azur, diestrada de una nave natural que con la proa ha roto una cadena que va desde la torre al flanco derecho del escudo. En punta, ondas de mar de plata y azur, todo surmontado en el jefe de dos cabezas de varón, cercenadas y aureoladas. En campo de gules, una estela discoidal de ornamentación geométrica, del tipo de las estelas cántabras de Barros y Lombera.
Al timbre corona real, cerrada, que es un círculo de oro engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de perlas, y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en un mundo de azul o azur, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz de oro. La corona, forrada de gules o rojo.
La parte histórica del primer cuartel reproduce el emblema de la conquista de Sevilla por marinos cántabros en 1248, con la torre (encarnando la Torre del Oro) y la nave rompiendo las cadenas que cerraban el paso por el río Guadalquivir. Simboliza los ocho siglos de actividad que caracterizaron a la Cantabria marítima, en tanto que la referencia hagiográfica se sustancia con la inclusión de las cabezas de los santos mártires San Emeterio y San Celedonio, que representan la unidad del territorio bajo su patronato.
El 6 de marzo de