Economía
Barcelona ha sido durante mucho tiempo una ciudad industrial por excelencia. Un sinfín de sectores de fabricación y de servicio se establecieron en la ciudad durante los siglos pasados. En la actualidad las fábricas se han ido desplazando hacia la periferia, lo cual ha permitido reconvertir de forma paulatina los antiguos barrios industriales en nuevas zonas residenciales y de servicio. Los sectores industriales más representativos de la economía en Barcelona son las industrias textil, química, farmacéutica, automovilística, electrónica y de imprenta. En servicios Barcelona destaca por sus actividades logísticas, editoriales e informáticas.
La Fira, feria de Barcelona, organiza numerosas exposiciones y salones, algunos de los cuales se encuentran entre los primeros de Europa. Por otra parte, la ciudad dispone de varias instalaciones para congresos, gracias a lo cual se celebran numerosos eventos nacionales e internacionales a lo largo de todo el año.
El puerto de Barcelona se ha convertido en los últimos años en el primer puerto del Mediterráneo en tonelaje de mercancias y en número de contenedores. También es el primer puerto mediterráneo en barcos de cruceros que recalan en la ciudad. El aeropuerto, que en 2002 tuvo un movimiento de pasajeros de unos 20 millones, se encuentra en fase de ampliación, que le permitirá atender un movimiento de 40 millones de pasajeros a partir del año 2007. En ese año la ciudad también estará unida a Madrid mediante una línea ferroviaria de alta velocidad, que se encuentra en construcción, y que ya ha sido puesta en servicio entre Madrid y Lleida, ciudad catalana situada a unos 150 kilómetros de Barcelona. La línea de alta velocidad será prolongada hasta la frontera francesa, donde continuará hasta conectar con la actual red francesa de alta velocidad, con lo cual se establecerá también una conexión ferroviaria rápida entre Barcelona y París.
Historia
Según la leyenda la ciudad de Barcino fue fundada por los cartaginenses bajo el mando de Amílcar Barca, padre de Aníbal. Años más tarde llegaron los romanos, quienes conviertieron la población en un "castrum", una fortificación militar, cuyo centro estaba situado en una pequeña elevación cerca de la orilla del mar, próxima a la actual plaza en la que se encuentran el Palau de la Generalitat, gobierno autónomo de Cataluña, y el Ayuntamiento de la ciudad. El trazado de las calles y los restos de la muralla de la antigua ciudad romana todavía son visibles en la actualidad. En el Museu d'Historia de la Ciutat pueden visitarse en el subsuelo excavaciones de una parte de la ciudad romana.
En el siglo V Barcelona fue ocupada por los visigodos, llegados del centro de Europa. Los musulmanes tomaron la ciudad en el siglo VIII, pero en el año 801 fue ocupada por los carolingios, los cuales la convirtieron en la capital del condado de Barcelona y la incorporaron a la Marca Hispánica. Con el paso del tiempo, el condado adquirió una independencia práctica del reino carolingio, que se oficializaría a finales del siglo X. El establecimiento del estado feudal en Cataluña a lo largo del siglo XI no impidió que el condado de Barcelona adquiriese preeminencia sobre el resto de condados de la Marca. Así Barcelona se convertíria en el centro de un territorio que comprende la actual Cataluña y durante una buena parte de su historia, de la Confederación catalanoaragonesa, así como una de las principales potencias mediterráneas en los siglos XIII, XIV y XV.
Sin embargo, desde el siglo XIV la ciudad entró en un periodo de decadencia que, con altibajos, se prolongaría a lo largo de los siglos siguientes. Las tensiones derivadas de la unión dinástica con Castilla, iniciada con el matrimonio entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, alcanzó su momento álgido con la Guerra dels Segadors, entre 1640 y 1651, y más tarde, con la Guerra de Sucesión (de 1706 a 1714)), que significó la desaparición de las instituciones propias de Cataluña.
La recuperación económica iniciada a finales del siglo XVIII y la industrialización en el siglo XIX propiciaron que Barcelona volvería a convertirse en un importante centro político y cultural. Pocas décadas después estalló en España la Guerra Civil, en la que Barcelona se puso al lado de las fuerzas republicanas. La ciudad fue tomada por el ejército de Franco en febrero de 1939.
A partir de los años 70 Barcelona inició un nuevo desarrollo cultural y urbanístico que la ha convertido en la ciudad atractiva que es en la actualidad.
Lugares Patrimonio de la Humanidad
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